Hay años que pasan despacio y otros que se escapan entre los dedos. El primer año de un bebé pertenece, sin duda, al segundo grupo.
Un día estás acariciando tu barriga y, casi sin darte cuenta, ves a tu hijo hundir las manos en su primera tarta de cumpleaños. Lo que te traemos hoy es un reportaje fotográfico en el tiempo: desde la sesión de embarazo a la sesión de smashcake. La historia real de unos papás que quisieron guardar cada etapa de ese primer año.
Y te la contamos porque, quizá, tú estés ahora mismo al principio de ese camino.
Todo empezó con una barriguita: las fotos de embarazo
Llegaron al estudio una tarde, con esa mezcla de ilusión y nervios que se nota nada más cruzar la puerta. Ella, con la mano siempre sobre la barriga. Él, pendiente de cada gesto suyo.
En una sesión de fotos de embarazo no buscamos poses de revista. Buscamos lo que ya está ahí: la forma en que se miran, las risas cuando el bebé da una patadita, el silencio cómodo de dos personas que están a punto de convertirse en tres.
Esas imágenes guardan algo que no vuelve. La espera. Las preguntas. Imaginar cómo será su carita.
Muchas mamás nos dicen que, durante el embarazo, no se ven guapas o no se sienten cómodas delante de la cámara. Después, cuando ven sus fotos, cambian de opinión. Porque lo que queda no es la barriga: es la ilusión en la mirada.
Aquel día, sin saberlo, esa pareja abrió el primer capítulo de su álbum.






La primera vez que lo tuvimos en brazos
Unas semanas después volvieron. Esta vez eran tres.
Si alguna vez has sostenido a un recién nacido, sabes de qué hablamos. Ese olor tan suyo, la piel suavísima, las manitas que se cierran alrededor de tu dedo. Todo es diminuto y, a la vez, lo llena todo.
Muchas familias buscan un fotógrafo de recién nacido en Sevilla pensando solo en unas fotos bonitas. Pero una sesión newborn es mucho más que eso: es detener el tiempo en los días en que tu bebé todavía se acurruca como lo hacía dentro de ti.
Por eso preparamos el estudio con calma: temperatura agradable, luz suave y todo el tiempo del mundo. Aquí no hay prisa. Si el bebé necesita comer, come. Si necesita mimos, se los damos. Las fotos llegan cuando él está tranquilo.
Para esos papás fue muy emocionante volver al mismo lugar donde, meses antes, solo había una barriga. Ahora tenían entre sus brazos a quien la habitaba. Esa conexión entre una sesión y otra es justo lo que hace mágico este tipo de reportaje.









Un año después, con tarta y risas
Y llegó el primer cumpleaños.
Aquel bebé que dormía hecho una bolita ahora gateaba por el estudio, curioso, tocándolo todo. Tenía carácter propio, carcajadas contagiosas y unas ganas enormes de descubrir qué era aquello tan colorido que tenía delante.
Verlo así, tan despierto y tan suyo, después de haberlo conocido con apenas unos días de vida, también fue muy bonito para nosotros.
Una sesión smash cake es pura diversión. El peque se encuentra con su tarta y decide qué hacer con ella: probarla con cuidado, aplastarla con las dos manos o acabar con nata hasta en las orejas. Nosotros solo estamos atentos para que no se escape ningún gesto.
No hay guion. Hay migas por el suelo, dedos pegajosos y papás que se ríen detrás de la cámara intentando no llorar al mismo tiempo.
Para ellos fue como cerrar un círculo. El mismo estudio, las mismas manos detrás del objetivo y un año entero de cambios que ahora podían ver con sus propios ojos.






Un reportaje fotográfico que se queda contigo
Cuando juntas las fotos de las tres sesiones, ocurre algo difícil de explicar. Ya no ves imágenes sueltas. Ves una historia.
Estas son algunas razones por las que cada vez más familias eligen guardar las fotos del primer año del bebé de principio a fin:
- Cuentas la historia completa. De la espera a la tarta de cumpleaños, sin saltos ni huecos.
- Un mismo estilo en todas las imágenes. Luz, colores y mirada coherentes, para que el álbum se sienta como un solo relato.
- Confianza desde el primer día. Cuando vuelves al estudio, ya nos conoces. Y eso se nota, porque te sientes relajada y natural.
- Ves crecer a tu bebé foto a foto. Comparar su carita de recién nacido con su sonrisa al año te toca el corazón.
- Un regalo para toda la vida. Algún día tu hijo querrá saber cómo era antes de poder recordarlo, y ahí estarán estas fotos.
En nuestro estudio fotográfico en Sevilla trabajamos cada sesión como parte de un todo. No se trata de hacer tres reportajes distintos, sino de contar un solo recuerdo en tres momentos.
Qué etapas puede incluir tu reportaje del primer año
El recorrido más habitual es embarazo, recién nacido y smashcake. Pero hay familias que añaden alguna parada intermedia, como la sesión de sedestación, cuando el bebé empieza a sentarse solo y regala sonrisas a todo el que se le acerca.
Tú decides cuántos capítulos quieres para tu historia. Lo importante es no dejar escapar los que más te importan, porque cada etapa dura un suspiro.
La fotografía familiar en Sevilla tiene mucho de esto: aprender a mirar lo cotidiano antes de que cambie. Los piececitos que caben en una mano. La primera vez que se agarra a tu pelo. El día que descubre que puede aplaudir.
Aquella pareja que llegó con una barriguita salió del estudio, un año después, con un bebé lleno de nata y un álbum que resume el año más intenso de sus vidas. Nosotros nos quedamos con el regalo de haberlo visto crecer.
Si ahora mismo estás esperando a tu bebé, o acaba de llegar a casa, quizá sea el momento de pensar en tu propio reportaje fotográfico en el tiempo: desde la sesión de embarazo a la sesión de smashcake. Escríbenos y cuéntanos en qué punto de la aventura estás; nos encantará acompañarte en este camino.